Hay momentos en los que la mente no para, el cuerpo se tensa y parece que ni el descanso alcanza. Vivir con ansiedad o estrés sostenido es como llevar una alarma encendida por dentro… que nunca se apaga.
Todo está en alerta. Te cuesta concentrarte, dormir, estar presente. El cuerpo duele, la cabeza no para, el pecho pesa. Y lo peor: intentas mantener el ritmo, seguir adelante, hacer como si nada. Pero sabes que algo no está bien.
No se trata de «calmarte» a toda costa, ni de darte fórmulas mágicas. Se trata de entender de dónde viene esa alarma interna, cómo afecta a tu cuerpo y a tu forma de estar en el mundo. Juntos iremos deshaciendo nudos, soltando tensión y recuperando algo que parece lejano: la tranquilidad.
Trabajo desde un enfoque integrador y corporal, que tiene en cuenta no solo lo que piensas, sino también lo que sientes y lo que tu cuerpo lleva tiempo diciendo. Utilizo EMDR, herramientas de regulación emocional y técnicas centradas en el sistema nervioso para trabajar desde la raíz.